Hay una escena que se repite casi en cada primera visita. El paciente ya ha asumido que necesita una operación para colocar los maxilares en su sitio, ha buscado fotos de antes y después, incluso ha preguntado por el precio. Y entonces llega la frase que de verdad le preocupa: «¿pero cuánto tiempo voy a llevar los brackets?». Porque una cosa es operarse y otra muy distinta es comprometerse con un tratamiento que puede ocupar un par de años de tu vida, con bodas, oposiciones, viajes o un cambio de trabajo por el medio.
La respuesta honesta es que la cirugía es el día más corto de todo el proceso. Lo que marca la duración real es la ortodoncia antes de la cirugía ortognática y los meses de ajuste fino que vienen después. En orthofacial, en Bilbao, esa cronología se planifica desde la primera consulta, porque saber qué toca en cada fase es lo que convierte un tratamiento largo en un tratamiento llevadero.
Por qué la cirugía ortognática necesita ortodoncia
La cirugía mueve huesos. La ortodoncia mueve dientes. Son dos trabajos distintos que tienen que encajar, y de ahí viene la necesidad de combinarlos.
Cuando un maxilar o una mandíbula han crecido de más o de menos, el cuerpo compensa: los dientes se inclinan solos para intentar contactar como pueden. En un prognatismo mandibular, por ejemplo, los incisivos de abajo suelen ir hacia dentro y los de arriba hacia fuera, disimulando parte del desajuste óseo. Si se operase con esa compensación puesta, los huesos irían a su sitio pero los dientes no permitirían cerrar bien la boca.
Por eso el ortodoncista hace algo que sorprende mucho al principio: descompensa. Coloca cada diente en la posición que le corresponde respecto a su propio hueso, aunque durante unos meses la mordida parezca ir a peor. No va a peor: se está preparando el terreno para que, al recolocar los maxilares en el quirófano, todo encaje al milímetro.
Que la mordida empeore antes de mejorar es buena señal
Es la fase que más dudas genera y en la que algunos pacientes se plantean abandonar. Ver que la barbilla sobresale más, o que el hueco de una mordida abierta se hace más evidente, resulta desconcertante. Conviene saberlo de antemano y saber también que es temporal y reversible con la cirugía.
Fase 1: ortodoncia prequirúrgica (de 6 a 18 meses)
Es la fase más larga y la que más varía de una persona a otra. En términos generales:
- Casos sencillos, con poco apiñamiento y sin extracciones: de 6 a 10 meses.
- Casos medios, los más habituales: entre 10 y 14 meses.
- Casos complejos, con extracciones, dientes incluidos o asimetrías marcadas: de 14 a 18 meses, a veces algo más.
Durante esta etapa se llevan brackets (metálicos, estéticos o linguales, según el caso) y se acude a revisiones cada 4 o 6 semanas. Los alineadores transparentes se pueden usar en determinadas situaciones, pero no en todas: hay movimientos de descompensación que se controlan mejor con aparatología fija.
Fase 2: planificación digital y cirugía
Cuando los dientes ya están colocados, llega el estudio prequirúrgico: escáner facial, TAC, modelos digitales y simulación en tres dimensiones del movimiento óseo. Esa planificación permite fabricar férulas y guías a medida y es la base de la cirugía ortognática mínimamente invasiva, con incisiones intraorales, menos tiempo de quirófano y una recuperación más amable.
La intervención en sí dura unas horas y suele suponer uno o dos días de ingreso. Es, insistimos, el punto más corto de todo el calendario, aunque emocionalmente sea el más grande.
Fase 3: ortodoncia postquirúrgica (de 4 a 8 meses)
Después de la cirugía siguen los brackets, y esto pilla desprevenido a mucha gente. Ya no se trata de mover huesos ni de grandes desplazamientos, sino de asentar la mordida: cerrar los últimos espacios, ajustar el contacto diente a diente y guiar la musculatura hacia su nueva posición. Se usan elásticos y ajustes frecuentes, y es una fase de progreso rápido y visible, porque la cara ya ha cambiado.
Las primeras semanas del postoperatorio tienen sus propias reglas de dieta, higiene e inflamación, que contamos en detalle en el artículo sobre la recuperación de la cirugía ortognática. La ortodoncia se retoma en cuanto la cicatrización lo permite, normalmente entre la tercera y la sexta semana.
Surgery first: operar antes de la ortodoncia
La técnica de cirugía primero (surgery first) invierte el orden clásico: se opera al inicio y toda la ortodoncia se hace después, aprovechando que tras la intervención los dientes se mueven más rápido por el llamado fenómeno de aceleración regional.
Sus ventajas son evidentes: el cambio facial se ve desde el primer mes y el tratamiento completo puede quedarse en 10 o 14 meses en lugar de dos años. Pero no vale para todo el mundo. Se plantea sobre todo en pacientes con buena alineación dental de partida, sin apiñamiento severo ni necesidad de extracciones, y exige una planificación digital muy precisa y una coordinación estrecha entre cirujano y ortodoncista. Es una opción que se valora caso por caso, no un atajo universal.
Cronología resumida
- Mes 0: primera consulta, estudio y plan conjunto con el ortodoncista.
- Meses 1 a 14 (aprox.): ortodoncia prequirúrgica y descompensación dental.
- 1 o 2 meses antes: escáner, planificación 3D y férulas quirúrgicas.
- Día de la cirugía: intervención e ingreso breve.
- Semanas 1 a 6: recuperación, dieta blanda y control de la inflamación.
- Meses 2 a 8 tras la cirugía: ortodoncia de asentamiento y retirada de brackets.
- Después: retenedores.
Qué puede alargar el tratamiento
Los plazos anteriores son orientativos y hay factores que los mueven. Los más frecuentes:
- Extracciones o dientes incluidos que hay que resolver antes de empezar a alinear.
- Problemas de la articulación, dolor o chasquidos que conviene estabilizar previamente.
- Falta de higiene con brackets: una descalcificación o una encía inflamada obligan a parar y tratar.
- Citas espaciadas: saltarse revisiones es la causa más común y más evitable de que un tratamiento se estire.
- Asimetrías y casos combinados que requieren movimientos en varios planos.
Y cuando se quitan los brackets, ¿se acabó?
Casi. Queda la fase de retención, que en la práctica es para siempre: retenedor fijo por detrás de los dientes, férula nocturna o ambos. Los huesos ya están consolidados y no se mueven, pero los dientes sí tienden a recolocarse con los años, igual que le ocurre a cualquier persona que haya llevado ortodoncia. Un retenedor bien usado protege un tratamiento de dos años durante toda la vida.
Conclusión
Sí, el proceso es largo, pero es un camino con etapas claras y con un final muy concreto: una mordida que funciona, una vía aérea que respira mejor y un perfil que encaja. La mayoría de nuestros pacientes coincide en lo mismo al terminar: lo que se hace pesado es la incertidumbre, no el tiempo. Cuando sabes en qué mes estás y qué toca en el siguiente, el calendario deja de dar miedo.
Si estás valorando operarte y quieres saber cuánto duraría tu caso concreto, cuántos meses de ortodoncia necesitarías y si eres candidato a cirugía primero, pide tu cita en Orthofacial Bilbao. Estudiamos tu caso con planificación digital y te damos un calendario realista desde la primera visita.

