Cirugía Ortognática

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Las enormes posibilidades que ofrece la cirugía ortognática y los sistemas de planificación en 3D han permitido superar los objetivos iniciales de este tipo de  cirugías, lograr una oclusión correcta,  y actualmente están más centradas en lograr un equilibrio estético a nivel de la cara (Cirugía ORTHOFACIAL). Es importante tener en cuenta que generalmente todas aquellas caras que tiene un perfil claramente no equilibrado se acompañan de una alteración en la forma y posición de los  maxilares. Cuando el desequilibrio es severo la única forma de tratarlo y conseguir estética y función   es movilizando de forma quirúrgica  los maxilares a la posición más correcta.

Es habitual que se  asocien a este tipo de  procedimientos otros tratamientos complementarios a  nivel de los tejidos blandos (lipoescultura facial, injertos, infiltraciones…) o a nivel de  otras estructuras faciales como la nariz para optimizar el resultado  estético.

Estas intervenciones se realizan bajo anestesia general. La corrección de la posición de los maxilares se realiza mediante incisiones intraorales.

Se realiza la osteotomía de uno de los dos maxilares dependiendo de cada caso, y se reponen en la nueva posición fijándose con miniplacas de titanio.

La reducción de los tiempos de la cirugía y unos mínimos abordajes permite una rápida recuperación de la intervención, con un ingreso hospitalario de uno o dos días, y una reincorporación laboral de entre 2-4 semanas.

Se debe seguir una dieta blanda durante 30-40 días que se inicia el mismo día de la intervención.

El postoperatorio transcurre sin dolor, pero si acompañado de edema (hinchazón facial) variable según los casos. Esta edema se normaliza a los 10-14 días, y los resultados faciales son claramente visibles a partir de entonces.

Podemos diferenciar varios tipos de anomalías dentofaciales:

Prognatismo mandibular (oclusión clase III): El prognatismo puede deberse a una posición adelantada de la mandíbula, a una retrusión del maxilar superior, o a una combinación de ambas. La mandíbula adelantada produce alteraciones en la masticación y un perfil facial más cóncavo, con aspecto de cara plana. Con frecuencia el tercio inferior es más largo de lo normal, con el mentón también más grande.

Retrognatia mandibular (oclusión clase II): Una mandíbula más retrasada produce un aumento de la convexidad facial, con disminución de la distancia entre el mentón y el cuello. Al ser la mandíbula más pequeña, la nariz puede parecer más grande de lo que es. El ángulo entre el labio inferior y el mentón se hace más agudo, y con frecuencia el tercio inferior de la cara se hace más corto. Puede asociarse a problemas obstructivos a nivel de la respiración.

Asimetría facial: Son alteraciones de la línea media facial y de la simetría de ambas hemicaras.

Mordida abierta: La Mordida Abierta es una deformidad del maxilar superior en la que los dientes no ocluyen en la zona anterior porque contactan antes a nivel posterior. Esto produce un alargamiento del tercio inferior de la cara y que los labios no contacten en reposo (incompetencia labial), aumentando la convexidad del perfil.

Sonrisa Gingival: Es el exceso de exposición de las encías del maxilar superior al sonreír. Se produce cuando el maxilar superior es excesivamente largo. Esto produce que, al sonreir, aparezca por debajo del labio superior más cantidad de la encía de lo normal.

Generalmente se asocia a  dificultad para cerrar los labios en reposo,  cara alargada, y grados variables de maloclusión.